Los Fuertes de Valdivia, Chile

La ciudad de Valdivia, histórica desde su origen, fue fundada el 9 de febrero de 1552. Tuvo una gran importancia estratégica para el Imperio Español en aquellos años. Su proximidad al estrecho de Magallanes la convirtieron en el refugio obligado en la ruta al Virreinato del Perú. Por la misma razón, durante los siglos XIV y XV, la Real Corona española mandó edificar fuertes y castillos en ella.
Sus características geográficas, más el de ser un sitio bien abastecido, rico en oro, maderas, comercio y el de poseer la red fluvial navegable más grande de Chile, la llevaron a que, con el pasar de los años, fuera considerada como la “perla austral”, comenzando a ser un punto codiciado por otras potencias mundiales. Tal era el caso, que el Consejo de Indias en España ordenó en repetidas oportunidades desde 1633 en adelante, la pronta fortificación del puerto de Valdivia, punto vulnerable en el sistema defensivo americano.

 

La decisión se hizo efectiva luego de un ataque y una efímera ocupación holandesa en 1643. Dos años más tarde, ya con las tierras recuperadas, la corona española, junto con el Virrey Marqués de Mancera, organizó una armada que trajo a Chile contingentes y recursos para refundar la ciudad de Valdivia.

 

Para su defensa, se levantó el conjunto de fortificaciones más importantes de la Capitanía General de Chile. Sus fuertes, castillos y baterías formaban un todo armónico. De las numerosas escuadras enemigas que entraron en el océano Pacífico, ninguna intentó destruir las defensas de Valdivia. Hoy, quinientos años más tarde, estos muros continúan erguidos sobre las costas del Pacífico, y son un mudo testigo de un glorioso pasado que exige para Valdivia un destino inmortal. Destino que se puede develar al transitar por sus pasillos, tocar sus fachadas, y al escuchar su historia dentro de ellos, hoy devenidos en museos.

 

Entre las fortificaciones más destacadas cabe señalar el Fuerte de la Isla Mancera, el Castillo de Corral y el Fuerte de Niebla.

 

  

 

Fuerte de Niebla
Emplazado en la punta de Santa Cruz, su construcción se llevó a cabo entre los años 1667 y 1672. Más adelante, en 1715 se rebajó un cerro para instalar la batería con capacidad para 16 cañones. Al transitar por su interior se puede apreciar cañones, hornos, muros de merlones, la casa de capellán y del castellano, y hasta el almacén. El material utilizado para su construcción es piedra cancagua, cal y yeso, traídos en bolsas de cuero desde el centro del país. Las maderas se obtuvieron de bosques circundantes, abundantes en alerces, cipreses y laureles. Este fuerte alcanzaba a albergar un total de 600 soldados que contaban con el mejor armamento de todo Chile. En su interior se puede apreciar una réplica exacta de un soldado español, objetos arqueológicos y manuscritos de la época.

 

El Castillo de Corral

Tiene su origen en el año 1645, fue convertido en fuerte en 1676 por Diego de Martos, gobernador de la Plaza de Valdivia, por orden del virrey del Perú, Conde Castelar. Fue la principal residencia de los gobernadores. Su nombre se debe al oidor de Lucía don José de Corral y Calvo. Fue reconstruido en 1795 durante el gobierno de OHiggins. Hoy es una de las fortificaciones más visitada por turistas de todas partes del globo, quienes además disfrutan de las representaciones teatrales de época que hace varios años se realizan en el lugar.

 

 

Vía: interpatagonia.com/paseos/niebla_corral/

 

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