Avistaje de ballenas en la patagonia argentina

Desde Puerto Pirámides parte la mayoría de las embarcaciones que llegan a pocos metros de las ballenas que frecuentan esta zona de la patagonia argentina. Al subirse a una de estas lanchas o gomones, llama la atención enseguida la cantidad de extranjeros a bordo. Es que hacer esta excursión de una hora puede ser uno de los momentos más incomparables que existen. La península y la magia de las ballenas atraen turistas de todo el mundo y todos quieren vivir esa experiencia inolvidable de acercarse a una de ellas.

 

Es ideal hacer esta visita entre septiembre y diciembre. En esa época el número de ballenas es grande y las posibilidades de avistaje rápido es mayor. Pero aún a fines de diciembre es posible tener la suerte de encontrar algun especimen rezagado. La embarcación se llena de aventureros vestidos con los impermeables que se facilitan para mantenerse secos, arriba de los cuales todos deben colocarse el salvavidas obligatorio. Todo está muy organizado para sentirse seguro.

 

Arribando hasta donde está la ballena luego de navegar un tiempo, generalmente no más de 15 minutos (la distancia depende de la época del año). Los capitanes intercambian información y así saben donde están las ballenas cada día. Entonces se apaga el motor de la embarcación para no molestarlas, y por unos momentos parece sólo existir la naturaleza.

 

Ahí, al alcance de la mano asoma su piel. Y viendo más allá, se observa que el largo de la ballena sobrepasa al de la lancha. Es imponente. De vez en cuando emite algún sonido que acompaña el soplido del viento en esta parte del mar. Y el cielo y los acantilados a lo lejos enmarcan esta escena. Si tenemos suerte la ballena saltará, mostrando gran parte de su enorme cuerpo fuera del agua elevando su masa en un gesto que por lo elegante parece desafiar la gravedad, o elevará su cola regalándonos las clásica fotografía.

 

Las cámaras fotográficas no dejan de sonar, ni los comentarios asombrados y el movimiento de los pasajeros que buscan el mejor lugar para no perderse un detalle. El capitán y los ayudantes asisten a los turistas, organizando el movimiento de gente para que nadie se quede sin ver y sin escuchar las explicaciones. El avistaje de ballenas dura 45 minutos, ese tiempo está regulado para evitar molestar a los animales y maximizar el número de personas que pueden hacer la travesía cada día. Esos minutos en medio del golfo, son inolvidables.

 

Más info. en: www.patagonia.com.ar/ballenas/103_El+avistaje+de+ballenas+en+Puerto+Pir%C3%A1mides.html

 

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