Seollal, el año nuevo en Corea

El Seollal, el día festivo favorito de los coreanos. Los coreanos normalmente celebran dos días de Año Nuevo: uno, el primero de enero según el calendario solar y el otro, según el calendario lunar. Durante la fetividad de Seollal mucha gente regresa a sus ciudades natales para celebrar ritos ceremoniales para mostrar respeto a sus antepasados y para reunirse y pasar buenos momentos en compañía de toda la familia, jugando a juegos tradicionales y comiendo platos especiales.

 

El día de antes del Seollal, las familias se dedican a hacer una limpieza general de toda la casa y a quemar bambú con el objetivo de disipar a los demonios y malos espíritus. Muchos pasan la noche en vela y con la casa completamente iluminada. En la mañana del Seollal, la gente se levanta temprano para arreglarse y ponerse su “Seolbim” (ropa nueva preparada para el Seollal) o el “Hanbok”, vestimenta tradicional de Corea.

 

Después, las familias se reúnen para efectuar los ritos ancestrales conocidos como “Charye”, presentando sus respetos a los antepasados y ofreciéndoles alimentos porque éstos, según las creencias tradicionales coreanas, regresan para disfrutar de la comida festiva preparada para ellos. En la mesa del ritual se coloca una placa ancestral, junto con todos los platos y bebidas. Esto sirve para mostrar agradecimiento y respeto a los antepasados difuntos. Los ritos ancestrales también simbolizan las plegarias de los descendientes para pedir un próspero Año Nuevo.

 

Una vez terminados los ritos, cada uno comparte su comida festiva. El tteokguk es uno de los platos indispensables; está hecho de pasta de arroz cortado en rebanadas finas y cocinado en caldo de ternera. Según la tradición, si come ‘tteokguk’ en el Seollal se añade un año más de vida.

 

Después de terminar la comida, las generaciones jóvenes presentan sus respetos a los mayores de la familia, haciendo una reverencia formal. Los mayores brindan comentarios de buenos deseos sobre sus estudios, trabajo y salud. También les entregan el “Sebaetdon”, propina de Año Nuevo, algo que gusta mucho a los niños ya que son los que más reciben siempre.

 

En los últimos años, un número creciente de familias cristianas están decidiendo no realizar los ritos ancestrales acorde con sus creencias religiosas. En su lugar, los miembros de estas familias se reúnen para compartir la comida y pasar tiempo extra con la familia.

 

Una vez terminada la ceremonia de ritos ancestrales, los miembros de la familia participan juntos en los juegos tradicionales. El más común es el “yut nori” (un juego de mesa que consiste en lanzar cuatro palos al aire). Es un juego divertido y fácil de aprender, que requiere cierto trabajo en equipo. Los jugadores, a veces, hacen pequeñas apuestas con el dinero de las própinas de Año Nuevo que recibieron. Para conocer y participar en juegos folclóricos, tales como el jegichagi (dar patadas a un volante -pelota-), el neoltwiggi (balancín), el tuho (lanzamiento de flechas) o saber cómo volar cometas, se pueden visitar algunos de los palacios o parques de la ciudad.

 

 

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