La iglesia prerrománica asturiana mejor conservada

 

La basílica de San Julián de los Prados, también conocida como Santullano, es una Iglesia prerrománica de principios del siglo IX que se encuentra en Oviedo (Principado de Asturias, España) y es una de las principales muestras del arte asturiano. Formaba parte de una villa palatina suburbana de la que ya no quedan restos. Se construyó entre los años 826 y 838. Estaba dedicada a los Santos Julián y Basilisa de Antioquía que en Toledo recibían un culto importante.

 

Su aspecto actual es fruto de una restauración llevada a cabo entre 1912 y 1915. En ella se derribaron toda una serie de añadidos que desvirtuaban el conjunto, fueron sustituídas las bóvedas por cubiertas de madera y se repusieron todas las celosías. Al levantar el encalado que recubría los muros, se encontró el conjunto de pinturas más importante de arte asturiano. Las pinturas están dispuestas en zonas horizontales separadas por líneas, también horizontales, simulando impostas. La gama de colores básica está formada por el gris-azul, el ocre-amarillo y el rojo carmesí, muy semejante a la de las pinturas romanas.

 

 

 

Se trata de uno de los monumentos más importantes de todo el arte prerrománico español, no sólo por su tamaño, con 39 metros de largo por 29 de ancho, sino también por el casi perfecto estado en que se ha conservado y la nitidez con la que se pueden estudiar en él las principales características del arte asturiano.

 

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